jueves

jueves por la noche

Alentado por el estado floreciente de su vida social, mi marido me increpa por mi timidez y misantropía. ¿Por qué vas sola al teatro?, me dice y se guarda el "pathetic looser" para sus adentros. Le contesto que mis amigas viven en el exterior: una en Michigan, una en La Habana, una en Nordelta.
Insiste, ¿no podrías ser un poco menos refractaria al contacto humano? Quiero negarlo, enojarme, decirle que desde que Pipi, bla, bla, bla pero lo peor es que es cierto. Además, ahora estoy fuera de práctica. Salgo y hago unos papelones dignos de Bridget Jones. Se me traba la lengua, me pongo colorada, me pongo ansiosa y digo pavadas y tiro las cosas y la gente se me queda mirando como si me fuera a dar un ataque en cualquier momento. Me parece que siempre fui así. Antes de conocerlo a Nico, yo había optado por ir sola a todos lados: cine, teatros, restaurantes. Venía de una racha espantosa.
Situación 1: Voy a visitar a un amigo que tiene un bar y me pongo a charlar con un chico que anda por ahí. Bonito. Me invita una cerveza y eso parece motivo suficiente para confesarme lo mal que la pasó en su última internación en un neuropsiquiátrico. Y yo, ajá y ¿de dónde lo conocés a mi amigo? Pero no, ya era tarde. El tipo me quería convencer de lo injusta de su situación porque él no estaba loco, sólo pensaba mucho, mucho, en una clase de árbol.
No preguntes, no preguntes. Tarde. Me quemó la cabeza y quiso que lo llame. ¿Para qué?
Situación 2: Fiesta. Casa muy concurrida. Un poquito de baile. Algún trago rico. Todo bien. Sonrisita, hola. Hola. Empieza el chamuyo, ¿con qué? Robé un banco.
Situación 3: Estuve preso por comprar dinamita en Paraguay. ¿Para qué compraste dinamita? Porque la vendían.
Situación 4: Le gustás a mi amiga.
Situación 5: Vamos a otro lado, mejor, hace dos semanas acá muy borracho les arruiné el show sado-maso y perdí un zapato.

No extraño nada de esas situaciones. Nada. Algo en ese tiempo despertó la latencia de mi misantropía, la exacerbó, la hizo crecer y desarrollarse.
La timidez tiene otra fuente, más antigua. Creo que siempre fui un poco tímida, desde muy chica. No me ayudó tampoco medir un metro ochenta ya a los 13 años e ir a un colegio digno de Stephen King. Pero esa es otra historia y sí, si hubiera tenido poderes, los hubiera quemado a todos.

3 comentarios:

marina dijo...

ir sola a los lugares (cine, teatro, fiestas, recitales, bares, otras ciudades) me parece lo más.
pero igual, si querés, cualquier jueves de estos vamos juntas.

María Bayer dijo...

Cuando quieras, Marina.

ugenia dijo...

a mí me encanta ir sola a todos lados. y me gusta como escribe usted