jueves

¿qué probabilidad hay?

Ni bien me subo el tachero me dice: qué bien te quedan los anteojos. Cagamos, pienso, otro pesado más. Y sigue, ¿viste?, magia. No toqué nada y el reloj empezó a andar. Tiene un sensor para las chicas lindas. Ufa, pienso y ya no lo escucho.
El tipo meta hacer jueguitos de palabras tontos y metiendo frases al estilo de Dolina. Insoportable. De repente, se pone a hablar en francés, lo traduce después al inglés y sigue con algo que creo es alemán. No sabía si preguntar, ya me había pasado antes que un tachero me estuvo tirando palabras en chino y después descubrí que las había sacado de la playboy. Me arriesgué.
Soy filólogo, me dice, hablo nueve idiomas. Estudié en Alemania.
Y después sigue: ¿vas a un canal de televisión?
No, le digo, al corralón a comprar materiales. Estoy arreglando mi casa.
Después me citó el principio de la Eneida, puteó a Cavallo y me dejó en la esquina.
Quédese con el cambio, le dije y me bajé.

3 comentarios:

Tía Nata dijo...

quedese en alemania, tendrias que haber dicho!

Funes dijo...

otra hubiera sido...
se le mojó la camisa...
se le ven los colmillos, maestro...

aunque algunos tacheros... no no... es verdad...

ombligo de los limbos dijo...

"Vivir en el engaño es fácil, y aún más, es nuestra condición natural, y por eso no debería dolernos tanto" Javier Marías.

El Ombligo de los Limbos trabaja en la frontera entre lo real y lo apócrifo, en ese extraño contorno entre lo que supuestamente es y lo que tranquilamente podría ser (y acaso seguramente sea).

El Ombligo es un programa periodístico cuyo referente es apócrifo. Ni fingidas ni auténticas, las noticias que se comentan son de la más absoluta actualidad: son reales, pues nosotros mismos las inventamos y las analizamos de un extremo al otro.

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