jueves

Una historia de amor bien contada

Por Juan Terranova

La trama de “El Amor (primera parte)” es realmente simple: Pedro y Sofía se conocen, se enamoran, se conocen un poco más, se van a vivir juntos y después de dos años, se separan.

¿Por qué la película es tan interesante, entonces? Primero, porque la historia que cuenta, aunque extremadamente simple, es una historia de hoy que se viene contando desde siempre y que todos estamos dispuestos a escuchar, ver, leer o presenciar una vez más. Al fin de cuentas, es una buena historia de amor.

Una vez admitido esto, la película resuelve muy bien cuestiones que no son detalles. La actuación, que recae casi exclusivamente sobre los dos actores, es excelente. Luciano Cáceres compone un Pedro con pocos gestos pero muy significativos, médico residente, buen pibe, pero completamente inútil a la hora de arreglar el tapa rollo que hace que la cortina se trabe. Leonora Balcarce va elaborando de a poco a una sensual Sofía que crece y termina siendo toda un revelación. Estudiante de comunicación, trabaja en una consultora, lo lleva a Pedro al teatro y Pedro no entiende nada.

Por otra parte, el montaje es astuto y sólido, y lleva al espectador de acá para allá sin demoras, enganchando climas y situaciones de una manera ágil y precisa. Y tanto las pequeñas y bizarras viñetas seudo-científicas que interrumpen cada tanto el relato como la gráfica que separa las diferentes etapas de la relación (“La convivencia”, “el sexo”, “lo irritante”) están realmente puestas con buen criterio.

Y después, de fondo pero muy presente, la Buenos Aires de los porteños. No hay tango, no hay Puerto Madero, no hay obelisco. Es un barrio, de clase media alta, sí, pero que podría ser casi cualquier barrio. Una ventana iluminada en la oscuridad de la noche, las rejas de un ascensor, un pedazo de melón en el mármol de la cocina, las voces en el contestador. Son postales que reconocemos como propias y, aparte, son bellas.

El cine argentino, que no es tan malo como se comenta siempre en círculos eruditos y de los otros, pero sí es verdad que nos ofrece pocas historias tan sentidas y bien llevadas a la pantalla como ésta.

El dramaturgo Nelson Rodrigues mandaba a los fríos poetas concretos a ver “Love Story” y les decía que se dejaran de joder con esas cosas feas que hacían. Hoy, si duda, los mandaría a ver “El amor (primera parte)”.

3 comentarios:

Obelix dijo...

María, Terranova,
no vi esta película todavía. creo que una prima mía fue asistente de dirección. también me la habían recomendado.
Atte

María Bayer dijo...

Estimado Obelix, muchas gracias por tus comentarios. "El amor, primera parte" me parece que puede ser de tu agrado. Cumple con los requisitos de toda buena comedia romántica y, como dice Terranova, está bien contada y bien actuada. Creo que vale la pena.

Obelix dijo...

María,
en efecto mi prima Agustina fue asistente de dirección. no es que me ponga orgulloso, pero en fin, como dato puramente anecdótico no está mal.

Atte.

PD le recomendé el sitio a mi hermana y se lo voy a recomendar a unas amigas fans del teatro.